jueves, febrero 22, 2018

Le deseo la muerte al huevo Humpty Dumpty...

Casi tanto como al gafotas de Nobita.

Y ya es decir.

La película estaba bien, tenía sus momentos graciosos, pero ese huevo es la antipatía huevificada. Digo "antipatía", no solo como opuesto de "simpatía" sino también de "empatía".

Cuando se metían con él desde el principio, solo deseaba que cayera sobre una piedra y acabaran con su sufrimiento.

Resulta que era un villano que al final acaba actuando heróicamente, pero es que no puedo perdonarlo ni siquiera así. 

Humpty-Dumpty representa algo muy oscuro dentro de mí

¿Pero por qué cojen a este personaje de cuento tan absurdo y con esa cara con la que nadie en la vida puede empatizar?

¿Es cosa mía?

Es un personaje que me incomoda enormemente, y no sé si tengo que hacérmelo mirar. No me gustan los huevos con caras hechas por ordenador. Una cara así no puede moverse a gusto en una cáscara de huevo, porque eso implicaría que la cáscara no fuera dura, sino que fuera como una membrana, lo cual me parece asqueroso, con sus venillas y capilares... Como si fuera una criadilla de cerdo de la carnicería.

Cuando abre la boca, ¿se le ve la yema dentro?

¿Puede estar al sol? ¿No debería estar podrido a estas alturas?

Bueno, luego te enteras que es de oro por dentro, no te jode.

Creo que lo odio más porque Irene no paraba de decir, para añadir dramatismo y mantener a Álex enganchado a la película: "Cuidado, Humpty-Dumpty". "Humpty-Dumpy, no te caigas".

Maldita sea, sí, cáete, rómpete mil veces y que sufras cada una de ellas.

Eres un hijo de puta, así te lo digo.

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